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Cómo eligir un arco

Cómo eligir un arco
A veces se nos olvida pero, con un arco de calidad en nuestras manos, las diferencias que dormían olvidadas bajo la costumbre de cientos de horas de práctica con nuestro viejo arco se hacen más presentes que nunca. Las diferencias antes inapreciables se vuelven tangibles, no sólo para el violinista avezado sino también para aquel con un par de años de experiencia.

Un buen arco cambia radicalmente el sonido de tu violín, pudiendo completar alguna carencia y haciéndolo más rico y lleno en todos sus matices. Un buen arco será amable con el músico y hará fácil su trabajo a la hora de ejecutar las distintos golpes y arcadas, así como la sucesión y alternancia de los mismos. Un arco bueno y equilibrado nos hará mas fuertes e incansables, más constantes al disminuir el cansancio en las largas sesiones de estudio.

Como Deviolines cuenta ya con otro completísimo artículo que versa sobre arcos (y que recomiendo encarecidamente que leáis antes de seguir), yo voy a traer otros aspectos menos tratados.

Cómo probar los arcos
Nuestro objetivo es “sistematizar” para poder seleccionar y evaluar los arcos. Quizás tardemos más en leer este artículo que en hacer una primera criba de un grupo de arcos que probemos a conciencia, así que tendremos que estar atentos y despiertos, con nuestra sensibilidad en alerta y no daremos puntada sin hilo cuando vayamos a elegirlo.

El contexto.
Quizás sea lo más complicado, pero lo primero que tenemos que evaluar es nuestro estado de ánimo y el entorno de la prueba.

Al comprar un arco debemos ser conscientes de que nuestra elección puede ser determinante en los próximos años de nuestra vida como músicos. Por eso debemos procurar tener un ánimo equilibrado cuando tomemos decisiones.

Un exceso de optimismo que nos empuje al cambio, porque un arco es estéticamente y visualmente bonito, o porque su precio o marca sean atractivos, puede hacer que escojamos uno que, pasados los primeros días de idilio, empiece a mostrar inconvenientes. Por el contrario, un exceso de negatividad puede hacer que descartemos opciones que en otras circunstancias hubieran sido buenos candidatos. Por eso, en busca de la objetividad, un buen consejo es aplazar hasta el día siguiente, tras una segunda prueba, la decisión final, minimizando la posibilidad de que hayamos elegido demasiado empujados por la euforia. Abrir la mente y estar serenos es prioritario.

Otra cosa a evitar es el cansancio y el hartazgo, así como la impaciencia e incomodidad, que a veces pueden provocar algunos vendedores con ganas (o falta de ellas) de cerrar la venta. Tomar decisiones “por descarte” o por “zanjar la cuestión” nunca ha sido lo ideal y quizás mejor volver a aplazar la elección para otro día en que las condiciones sean más propicias.

Dónde comprar.
La elección del comercio es importante, pues un personal especializado en cuerda frotada será mas sensible a nuestras necesidades y atenderá con mayor diligencia nuestras demandas. No en cualquier tienda te dejan probar los arcos… te los muestran metidos en sus plásticos protectores y sería absurdo pedir ponerles resina así que, si en tu zona no hay comercios especializados, puedes preguntar a los luthiers de tu zona si dan ese servicio. En caso negativo la cosa se complica y encarece, pues solo para casos muy concretos viajar para probar arcos es una posibilidad. Sin embargo, en una ciudad grande no tendremos tantos problemas.

Nunca compres un arco de cierta entidad sin probarlo. Del mismo modo, intenta probar más de un solo ejemplar del mismo modelo (aunque en ocasiones los comercios no hacen stock mas que de unidades sueltas de modelos concretos), pues es difícil que dos arcos sean exactamente iguales.

A tener en cuenta.
Puestos a probar arcos ¿qué debes saber? básicamente debes conocer tipos de arcos, materiales en qué se construyen y trazar unas lineas de actuación para que la elección sea satisfactoria o, al menos, la más adecuada a tus gustos, forma de tocar y presupuesto.

Insistimos en que, antes de elegir el arco, hay que elegir el comercio que permita hacer nuestras pruebas en un ambiente cómodo y sin premuras, y que nuestra elección la realizaremos tras una evaluación consciente y motivada de parámetros “tanto objetivos como subjetivos” (gustos y sensaciones también influyen) pero nunca por descarte o hastío.

Clasificación de arcos
Ya estamos en disposición de probar nuestros arcos. A veces la elección de un arco se hace dificil por la amplitud de la oferta, otras veces por la escasez. En el primer caso acotaremos la nuestra solicitando que nos muestren arcos de un rango de precios determinado. De nada sirve probar arcos que no se ajustan al presupuesto o a nuestras pretensiones de calidad.

Podemos fijar estos rangos orientativos:


Arcos para principiantes
Menos de 200 €
Arcos para buenos aficionados
Entre 200 y 500 €
Arcos para violinistas avanzados
Entre 500 y 1.000 €
Arcos para profesionales
Entre 1.000 y 2.500 €
Master pieces
Mas de 2.500 €
Ni que decir tiene que podemos encontrar arcos dignos de profesionales, por calidad y prestaciones, dentro del rango de violinistas avanzados, del mismo modo que podemos encontrar arcos adecuados a violinistas avanzados en el de los buenos aficionados, pero sirva este patrón como punto de partida antes de tomar contacto con la oferta disponible en los comercios de tu zona.

Presupuesto.
Imaginemos que tenemos para gastar hasta 850€, pero que nuestro presupuesto ideal gira más en torno a los 600€ y solo alcanzaríamos la cifra de 850€ en caso de encontrar una “rara avis”que lo mereciera o que no nos gustase ninguno por debajo de esa cifra. De este modo acotamos bastante nuestra búsqueda, ya que fijamos los 600€ como centro de nuestro rango, bajando hasta 450€ o subiendo hasta 750€, manteniéndonos firmes en nuestro presupuesto ideal. La decisión objetiva prima en este caso sobre la subjetiva y ante pequeñas diferencias, sutilezas estéticas, compraríamos antes uno de 500€ o 600€ que otro de 700€ u 800€. Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto cuando nuestro estado de ánimo nos empuja a comprar “el más bonito”: la estética no debe alejarnos de nuestras premisas iniciales.

Formas y materiales.
Madera de pernambuco
Madera pernambuco, la más apreciada para arcos tradicionales.
Otra forma de acotar la búsqueda es elegir materiales. De ese modo si sabemos que no nos interesa un arco de fibra de carbono, o de madera de Brasil o uno que no tenga la nuez de ébano, los descartaremos desde el principio. Si nos gusta la geometría octogonal en la vara o si por el contrario buscamos un arco con perfil circular también acota nuestra búsqueda.

Ir sin ninguna idea preconcebida también es una opción, pero amplia el numero de arcos a probar, por lo que tendríamos que idear alguna prueba rápida que nos permitiera centrarnos en los modelos de nuestras preferencias sin tener que evaluar todos y cada uno de los ejemplares de forma concienzuda, de lo contrario sería interminable.

Otros factores.
Imaginemos que, pese a nuestras premisas, tenemos aún demasiados arcos por probar. Vamos a descartar arcos de la manera tradicional. Su peso, su equilibrio, su dureza, su aspecto y su estado de conservacion/presentación.

Aspecto.
El aspecto y el estado de conservación son indicativos de calidad. Aunque todos los arcos parezcan impolutos, si miramos con detenimiento podemos casi determinar su calidad por sus acabados. El talón que no está pulido, manchas y gotas de barniz en las superficies blancas de los refuerzos, irregularidades, porosidades, zonas mates a lo largo de la vara, capas excesivamente gruesas en algunas zonas del fuste etc.

Al girar el tornillo el movimiento debe ser agradable, fluido, sin tirones, saltos ni excentricidades. Si observamos algo de esto lo descartaremos inmediatamente, si no el modelo la unidad.

La vara debe ser “longitudinalmente” recta tanto con las crines sueltas como en tensión. Para comprobarlo lo apoyamos sobre una superficie recta, una mesa o similar, y punta y nuez tienen que quedar en el mismo plano mientras toda la longitud del arco apoya en la mesa. Tambien acercamos el arco a nuestros ojos y miramos si la vara se desvía a derecha o izquierda o si notamos tendencia de giro de la misma. Esto debe cumplirse a rajatabla.

La curva del arco debe ser armoniosa en toda su extensión, tanto con las crines sueltas como en tensión. Si detectamos alguna irregularidad, bulto o deformación, o si vemos que la curva no es progresiva a lo largo de toda la longitud de la vara, será descartado. La dureza del arco también la evaluamos antes de vista que de tacto. Observamos su curva y cómo se comporta cuando tensamos crines. Serán demasiado blandos cuando, para tomar tensión las crines, necesitamos rectificar casi por completo la curva o cuando alcanzamos el final del recorrido del tornillo y aún notamos crines sueltas.

Crines.
Debemos fijarnos en que, al tensarlas, todas las crines lo hagan de forma homogénea y no haya grupos que permanezcan más sueltas cuando el resto ya están aparentemente tensas. Esto no tiene nada que ver con que haya algunas crines sueltas, rotas o veamos algún resto de crines eliminadas, ya que es habitual y no son indicativas de nada que nos deba alertar.

Peso y equilibrio.
arco de fibra de carbono
Un moderno arco de fibra de carbono
Con respecto al peso y el equilibrio, es mas difícil descartar alguno solo por la sensación de tenerlo en la mano. Según autores el peso de un arco puede oscilar entre unos limites superiores e inferiores, pero no creo que nadie lleve a la prueba una balanza de precisión así que tal y como me decía mi maestro “medir es comparar” para lo que sacaremos nuestro viejo arco, que será nuestro “patrón” para la elección de un nuevo arco. Agruparemos los arcos en dos grupos: los que pesan más y los que pesen menos que el nuestro. Así, si tenemos claro que necesitamos un arco mas pesado, (a veces confundimos peso con equilibrio así que las ideas preconcebidas en este aspecto las pondremos en cuarentena) podremos descartar aquellos cuyo peso o equilibrio los hagan resultar mas ligeros que el nuestro. El único problema es que, si partimos de que nuestro arco es muy ligero o muy pesado, encontraremos muchos candidatos en un grupo y muy pocos en otro y poca discriminación podremos hacer.

Una vez agrupados los tomaremos para calibrar su equilibrio y los ordenaremos de menos a más pesados en la punta… de modo que al probarlos mas tarde podamos casi descartar de un plumazo todos los que, a partir de un punto en el que el peso del arco nos parezca excesivo, o por el contrario nos resulte impreciso por falta de peso. Para constatar su equilibrio haremos colgar el arco entre nuestros dedos medio y pulgar para, una vez hagamos sobre él la presa tradicional, elevarlo girando la punta poco a poco hasta hacer un ángulo de 45º sobre la horizontal. Así evaluaremos si el arco tiene tendencia al giro lateral, es decir si vuelca hacia el dedo indice o hacia el pulgar. No suele ocurrir pero si fuera así debemos descartarlo de inmediato tras repetir varias veces la prueba.

Para el equilibrio longitudinal tenemos tres métodos:

Uno es a base de sacudidas de forma que sopesemos la inercia a la hora de frenar el giro del arco.
Otro es buscando el punto de equilibrio a partir de la nuez, siendo lo habitual encontrarlo en torno a 20 o 22 cm aunque este modo me resulta demasiado impreciso pues una nuez pesada dará como arco de equilibrio ligero alguno que quizás presente mas inercia de giro que otros cuyo centro de gravedad esté mas alejado de la nuez.
Por ultimo, a partir de la posicion de presa natural, con el arco mantenido a 45º sobre la horizontal y manteniendo algo menos de un minuto la posición para ver si el arco nos resulta dificil de mantener y empieza a “pesarle la punta” tras lo cual probaremos la inercia con pequeñas sacudidas, o levantando y bajando el dedo meñique para tantear cuan pesado nos resulta de frenar la caida y la vuelta a los 45º.
Arcos redondo y octogonal
Arcos redondo y octogonal
Ordenaremos así los arcos de Equilibrio menos a más desplazado hacia la punta, de modo que podamos comparar, por ejemplo, el más ligero del grupo de los pesados con el que mas desplazado tenga el equilibrio hacia la punta que serán los que mas se parezcan por si no nos gustan irnos desplazando en un sentido u otro para ir haciendo tanteos.

Tocaría hablar de ventajas y desventajas de un arco pesado o con equilibrio adelantado sobre uno ligero y viceversa, pero el artículo podría resultar interminable. Digamos que un arco ligero será ágil pero impreciso, con sonidos menos definidos pero menos ásperos, mientras que uno pesado debería ser preciso pero perezoso a la hora de los cambios de cuerdas y de ejecutar pasajes que requieran mezclar técnicas y arcadas.

Hasta ahora todas nuestras maniobras han ido encaminadas a hacer una eleccion mas o menos “sistemática” y de reducir el numero y ordenar según criterios de peso y equilibrio los arcos disponibles. A razón de que tuviéramos las ideas más claras o menos tendremos ahora un pequeño conjunto de arcos “de características homogéneas” o por el contrario de “características de lo mas dispares”

La prueba definitiva.
Todo esto ¿por qué? Parece el método de un sicópata elector de arcos, pero tiene una explicación muy lógica: elegir un arco de entre muchos puede ser muy difícil, elegir un arco entre tres o cuatro puede ser tan claro y fácil como distinguir la noche y el día. Nadie puede ayudarnos, es como la varita mágica de Harry Potter, el mejor arco para otro no tiene por qué ser el mejor arco para ti, así que lo mejor es trazarse un plan que te asegure de algún modo que acertarás con la elección.

Primera fase de la prueba definitiva.
Volvemos a la máxima… Medir es comparar, así que llegó la hora de tocar, arcos todos ellos con resina, y el primero que probamos y evaluamos es nuestro viejo arco. No busquemos para tocar un pasaje que nos requiera muchas habilidades técnicas, sino uno que tenga arcadas largas. Soltamos el viejo y tomamos el que a priori nos parezca el candidato definitivo. Ejecutamos el mismo pasaje y miramos varios aspectos… unos objetivos y otros subjetivos.

Lo primero en qué fijarse es en la correción del comportamiento del arco ¿colapsa, tiene tendencia al vuelco, le notas tendencia a desviarse acercándose a pontichelo o la contraria?

Lo siguiente el sonido ¿es lleno, es uniforme en toda la extensión de la arcada, notas tirones o rasgueos, cambios de peso, la respuesta al arranque es la misma en todos sus puntos? Comparado con tu viejo arco, ¿es más pesado, es más cómodo, de sonido más dulce? Y en definitiva ¿es mejor que tu viejo arco? Si la respuesta es no, descartaremos ese arco de inmediato para no volver nunca más… si nos parece mejor seguimos la prueba con otro arco y podemos intercalar de nuevo un recordatorio con tu arco viejo.

Con esto tenemos una primera evaluación “real” de los arcos seleccionados. Podemos descartar candidatos o añadir algunos de los que hubiésemos dejado al margen en el proceso selectivo inicial.

Ya podemos catalogar los arcos y ponerles incluso motes “el fuerte” “el pesado” pero si podemos destacar alguna característica vamos por el buen camino, si esta característica es buena podemos estar ante nuestro mejor aspirante pero, si es negativa, estamos ante un arco que deberá ser descartado.

La cuestion es que seas capaz de marcarles las diferencias, de conocerlos y distinguirlos para poder decidir si la primera preselección ha sido correcta o si por el contrario vas a dar prioridad a otras características que quizás antes descartaste.

Si hemos conseguido reducir a dos o tres el numero de favoritos tras esta prueba inicial pronto tendremos nuestro arco; si no, tendremos que revisar en qué ha fallado el proceso.

Segunda fase de la prueba definitiva.
Tocaremos de nuevo con nuestro viejo arco, en esta ocasión pasajes algo mas rápidos, y algo que nos obligue a realizar cambios de golpes y arcadas, que pase del spicatto al staccatto y de este al legato o al detache o el martele ¿cómo se comporta, ¿es ágil, hace responder a las cuerdas, te resulta pesado, es “rebotón y tembloroso”, cansa y te lo pone dificil, te agota? Si eso te lo hace el más ligero prueba ahora el mas pesado y repite los pasajes ¿en qué cambia, cansa más, pero suena mejor? ¿te pone dificil pasar de un golpe de arco a otro distinto? ¿te complica los cambios de cuerda?

Si en cada momento sabes cuál es el que te lo está poniendo difícil, sabrás elegir el siguiente candidato a comparar. Si no lo recuerdas bien, tendrás que agarrar otro arco al azar y rezar para que te sientas mejor con éste pero sin saber con certeza hacia donde buscar.

La cosa se resume en escoger el arco que tú quieres pero que sería difícil encontrar “de casualidad”. Con esta sistematización no vamos a decirte qué arco quieres “o debes querer” pero sí puedes analizar los aspectos objetivos que subjetivamente te muestran tu arco ideal. Así, si ves que este que te resulta más equilibrado y amable a la hora de tocar, es bastante menos pesado de punta que aquel otro que no te gustaba, puedes seguir probando en la dirección correcta y probar alguno que pese menos y otro que pese un poquito más, pero no eligiendo al azar por si “sonase la flauta” y acertases por mera suerte.

Elegir un arco propio no es un estado de ánimo, pero tampoco podemos hacerlo siguiendo única y exclusivamente parámetros objetivos ya que, aunque estos te ayuden a orientar tu búsqueda, será finalmente tu subjetividad la que te haga decidirte por tu arco ideal.

Jesús Fernández

www.amadeusinstruments.com

“SI EL VIOLÍN ES CHINO, ES MALO ???”

“SI EL VIOLÍN ES CHINO, ES MALO ???”

Hoy en día casi todos los instrumentos para principiantes se fabrican en China. Hay en aquel país una producción ingente de instrumentos baratos construidos de forma industrial con la que ningún país hoy en día puede competir. Por eso, cualquier violín que se venda en el rango de los 100/200€ € tiene muchas posibilidades de venir de allí. Pero esta realidad no debe esconder otra, y es que en China también se fabrican violines de nivel medio y alto a un buen precio, y que muchas marcas occidentales confían la manufactura de sus productos a empresas y artesanos de allí.

En febrero de este año se celebró la Malta International Violin Making Competition en la que, en la categoría de violines se impuso el chino Yu Huidong (quien por cierto también había ganado otro concurso, la Santa Cecilia Competition, el año anterior). La medalla de plata fue compartida por el italiano Paolo Trazzi y otro chino, Chen Xiang Wei quienes también consiguieron sendas medallas de bronce, acompañados en este caso por, Guo Mingkui y Yang Jinlong, ambos chinos, Seung Jin Lee, coreano, Gino Sfarra y Bruno Fulcini, italianos.

Incluso la Violin Society of America, poco sospechosa de parcialidad hacia China otorgó en su concurso de 2016 una medalla de plata en construcción a Yunhai Xu, y otros compatriotas suyos obtuvieron también diversos premios.

Estos resultados hay que tomarlos con cuidado y no significan tampoco que los luthieres chinos sean los mejores del mundo; a menudo también son el colectivo más numeroso en estos concursos, hay jueces de estos países y ciertamente dudo que los auténticamente grandes artesanos actuales arriesguen su prestigio en unos concursos en los que tienen mucho que perder y poco que ganar. Pero muestran que la palabra chino aplicada despectivamente de forma automática puede ser un error. Y es que cuando nos hablan de un violín chino, en seguida pensamos en uno de esos fabricados en serie de un modo industrial y muy mecanizado, y no es siempre así.

Jesús Fernández

www.amadeusinstruments.com

Que resina elegir ???

Que resina elegir ???
Que resina elegir ???
Esta pregunta nos la hemos hecho todos en algún momento. De hecho, por simple que parezca, nos puede resultar difícil de responder, ya que hay muchos factores que toman parte en la elección de la resina adecuada.
Clara u oscura, dura o blanda, natural o sintética…es tan grande la oferta que podemos perdernos a la hora de tomar una decisión.

La elección de la resina tiene gran importancia, porque de ella depende en gran medida la producción del sonido. Hemos, pues, de elegir bien.
Un buen sitio por el que comenzar es responder a una serie de preguntas sencillas. Estas respuestas nos darán la clave para acotar la elección.

¿Qué instrumento toco?
En principio, cuanto más pequeño es el instrumento, más dura será la resina y viceversa.

Para violín y viola es preferible usar resinas duras o semiduras, necesitan un nivel de adherencia relativamente menor ya que el fino calibre de sus cuerdas, comparadas con las de un contrabajo, necesitan menos agarre para ser movidas. Para el violonchelo se requiere una resina que tenga una dureza media, que no sea excesivamente blanda o de lo contrario emitiremos un sonido pastoso. Obviamente para un contrabajo elegiremos una resina blanda.
La elección según el instrumento es, no obstante, sencilla, ya que los distintos fabricantes suelen indicar para qué tipo de instrumento es cada resina.

¿Qué tipo de cuerdas utilizo?
¿Acero?, ¿Tripa?, ¿De núcleo sintético? Dependiendo de las cuerdas que usamos habremos de elegir uno u otro tipo de resina.
Una cuerda de tripa (tipo Oliv o Passione) necesita de una resina que proporcione una buena adherencia, al igual que una cuerda sintética de tensión alta (tipo Evah Pirazzi), por lo que elegiremos una resina blanda de entre las que se ofrezcan para nuestro instrumento. Una cuerda de núcleo sintético de tensión normal (tipo Larsen, Tonica o Dominant) requiere una resina de dureza media. Por contra, una cuerda con núcleo de acero (tipo Chromcor, Jargar, Helicore) funciona mejor con una resina dura.
¿Qué clima tiene el lugar donde vivo?
La temperatura y la humedad influyen en el comportamiento de la resina. El calor y la humedad reblandecen la resina, por lo que con un clima cálido será preferible usar una resina dura y seca. Con un clima frío, al contrario, funcionará mejor una resina blanda.
Esto es más crítico con las resinas de contrabajo, hemos de tener una para para el invierno que sea más bien blanda y otra, más dura para el verano. Si usamos una resina para contrabajo excesivamente blanda con temperaturas altas, la resina se volverá pastosa y puede dejar las crines del arco inservibles.
No obstante, estas son sólo unas pautas que nos servirán de cierta ayuda. La elección final dependerá también de otros factores, menos genéricos e igual de importantes, como nuestra manera de tocar o nuestro instrumento en particular.

Como limpiar tu arco

Como limpiar tu arco
-Una vez acabes de tocar, afloja el arco y limpia la vara con un paño suave y sin pelusas. Aflojar el arco ayuda a prevenir la deformación de este mientras está en el estuche.

-A veces, pasar solo el trapo no es suficiente. De vez en cuando tienes que limpiar las cerdas del arco. Para hacer esto, afloja primero el tornillo del extremo del talón y retira las cerdas de la vara.

-Pon un poco de alcohol desnaturalizado sobre un cepillo de cerdas suaves y cepilla suavemente las cerdas del arco. Céntrate especialmente en las zonas más sucias.

-Cuelga el arco para que se seque de manera que las cerdas no toquen la vara.

-Coloca el arco, aprieta las cerdas y aplica resina.

Como mantener la limpieza del instrumento

Como mantener la limpieza del instrumento
Como mantener la limpieza del instrumento!

Es mejor dejar las reparaciones y ajustes grandes para los expertos. Pero hay muchas cosas que puedes hacer para mantener tu instrumento en las mejores condiciones posibles: limpiarlo, cambiar cuerdas, poner derecho el puente, localizar ruidos y mucho más.

La resina del arco cae sobre el violín convertida en polvo. Merece la pena limpiarla con un paño suave cada vez que terminas de tocar. Un paño de algodón puede servir: una camiseta vieja sin dibujo, o un paño de cocina. Ten cuidado con las astillas de los bordes, especialmente con los instrumentos viejos. Y no te olvides de limpiar también el arco.

DIAPASÓN Y CUERDAS
Es mejor usar un paño diferente para el mango, las cuerdas y el diapasón. Frota las cuerdas con el paño y mételo entre éstas y el diapasón. Un paño de algodón está bien, pero algunos violinistas prefieren la seda. Una vez que has limpiado el violín, colócalo en el estuche.

PREVENIR
Las cuerdas durarán más si te lavas las manos antes de tocar, y el violín se mantendrá más limpio si lo tocas por el mango y la zona de la barbada.

Cómo prevenir lesiones en los músicos

Cómo prevenir lesiones en los músicos

El alto nivel de exigencia de la interpretación musical, con muchas horas de estudio acumulado, siempre con el afán de superación y la necesidad de una buena técnica, hacen que los músicos estén expuestos a lesiones que pueden afectar seriamente a su profesión.

La incidencia de las lesiones músculo-tendinosas en los músicos constituye una auténtica plaga. Entre el 70%-80% sufren o sufrirán lesiones músculo-esqueléticas a lo largo de su carrera.

No nos podemos imaginar a un futbolista salir al terreno de juego sin realizar sus ejercicios de calentamiento, ni a un maratoniano sin haber comido sus raciones de hidratos de carbono durante los días previos a una carrera.

El músico, es considerado ¨El deportista de los músculos pequeños¨, porque aunque no corre ni salta, realiza tantos movimientos repetitivos durante una hora de ensayo como un futbolista durante su entrenamiento.

1. CALENTAMIENTO

Beneficios del calentamiento en los músicos:

Prepara al cuerpo llevándolo a una temperatura adecuada para la actividad musical.
Mejora la coordinación, movilidad y agilidad muscular.
Oxigena y mejora las condiciones entre los músculos y los nervios.
Elimina tensiones del cuerpo.
Despeja la mente y mejora la concentración.
Mejora la capacidad respiratoria.
Disminuye el cansancio y mejora el rendimiento durante la ejecución instrumental.
Partes del calentamiento

1º) Ejercicios de flexibilidad y movilidad de todas las articulaciones que vayan a actuar durante la práctica instrumental + Movilización de la musculatura de la embocadura en caso de Instrumentos de Viento.

2º) Estiramientos de los músculos que más vayamos a utilizar, tanto en la práctica instrumental como en el mantenimiento de la postura.

3º) Calentamiento específico con el instrumento, iniciamos con escalas a baja velocidad, arpegios, piezas sencillas…

2. EVITAR FATIGA

Las principales causas de la fatiga física son:

Exceso de trabajo físico superando los límites de tolerancia bien sea por elevados volúmenes del mismo o por utilizar cargas demasiado intensas.
Deficiencia en los descansos o no respetar los períodos de reposo.
También pueden darse otros tipos de fatigas como:

La fatiga mental que se debe, entre otras causas, a la pérdida de la concentración necesaria.
La fatiga sensorial donde hay disminución en la percepción visual, auditiva o táctil.
La fatiga emocional a la ausencia o alteración de los estímulos emocionales necesarios para alcanzar el rendimiento óptimo.
Pautas para evitar la fatiga

-Realizar descansos regularmente cada 45-50 minutos de estudio unos 5-15 min.
-Realizar estiramientos en los descansos.
-Planificar las sesiones de estudio con anterioridad para no pasarse.
-Estudiar las partituras fuera del instrumento, y practicar mentalmente.
-Descansar obligatoriamente un día a la semana sin tocar el instrumento.

3. ESTIRAMIENTOS

Las repeticiones excesivas de un movimiento causan que las fibras musculares pierdan su elasticidad y se acorten. Cada vez que se contrae un músculo, éste necesita obtener un suministro de energía.

Si el músculo es contraído repetitivamente, no le estamos dando el tiempo suficiente para obtener oxígeno, por lo que será más fácilmente lesionable.

Los estiramientos eliminan tensiones que se forman en diversas partes del cuerpo mientras tocamos.

Los ejercicios de estiramiento incrementan la flexibilidad y la circulación, reducen la fatiga e incrementan la resistencia.

La forma correcta de realizar los estiramientos es de forma relajada y sostenida durante 20seg, con la atención concentrada en los músculos que se están estirando. Notando un estiramiento suave y confortable que en ningún caso ha de ser doloroso.

La respiración durante el estiramiento ha de ser suave y continua.

4. TONIFICACIÓN

Beneficios de la tonificación muscular en los músicos:

Mantiene la condición muscular (fuerza y resistencia)
Compensa los desequilibrios musculares producidos durante la ejecución
Evita los malos hábitos posturales.
Permite tolerar y adaptarse mejor a las cargas de trabajo.
Evita lesiones musculares.
Mejora el rendimiento interpretativo.
Cómo debo realizarlos:

Evitar hacerlos justo antes o después de tocar, ya que representan una carga para la musculatura.
Se aconseja realizarlos un mínimo de 3/semana.
Dejar un mínimo de 2 horas de recuperación antes de tocar.
Se debe tonificar tanto la musculatura fásica que utilizamos al tocar el instrumento como la tónica, que mantiene la postura adecuada durante la ejecución instrumental.

5. MANTENERSE EN FORMA, EJERCICIO AERÓBICO

Si poseemos un acondicionamiento físico adecuado seremos capaces de mantener un ritmo de trabajo sin altibajos.

El trabajo aeróbico es todo aquel que implique la utilización de grandes masas musculares durante un mínimo de 30 minutos, dos o tres veces por semana. Se puede conseguir corriendo, andando a buen ritmo, nadando, bailando, montando en bicicleta, remando o patinando, entre otras actividades.

Cada músico buscará la actividad que le agrade, que se adapte a sus características y que sea complementaria (que la posición adaptada en el instrumento no se reproduzca también en el ejercicio físico). Por ejemplo no sería demasiado aconsejable que un clarinetista con los hombros cerrados y la curvatura cervical acentuada, monte en bicicleta, donde se mantiene esa misma postura, sería mejor que se dedicase a la natación.

Beneficios del ejercicio aeróbico en los músicos:

Mejora la función cardiovascular y la capacidad pulmonar.
Facilita la circulación sanguínea y la oxigenación de la musculatura, lo que se traduce en un incremento de la capacidad para realizar esfuerzos.
Influye positivamente en el estado de ánimo, mejorando la autoestima, la calidad del sueño y el bienestar general del individuo. Al realizar ejercicio, se liberan endorfinas en el cerebro, unas proteínas asociadas a la inhibición del dolor y la generación de sensaciones placenteras.

6. REEDUCACIÓN POSTURAL Y DEL MOVIMIENTO:

Cuando un músico toca un instrumento utiliza las manos, los brazos, el cuello, la espalda, la respiración, las piernas, los pies, todas las partes de su cuerpo interactúan entre sí.

Pero a veces estamos tan pendientes de aquellas partes del cuerpo que actúan directamente en la ejecución musical que nos olvidamos de escuchar al resto del cuerpo.

El conocimiento del cuerpo es especialmente difícil para los músicos debido a la naturaleza emocional de la música. La energía emocional inunda el cuerpo a la hora de hacer música y esto distrae de la mecánica del cuerpo involucrada al tocar el instrumento.
Algunos métodos de reeducación postural y del movimiento:

FELDENKRAIS: Utiliza el movimiento para acceder al sistema nervioso y encontrar los patrones más eficientes de acción, así como recuperar movilidad del cuerpo, refinar habilidades motrices y adquirir mayor vitalidad.

ALEXANDER: Ayuda a redirigir toda esta tensión innecesaria que restringe el movimiento propiciando una interpretación más fluida, más viva, menos tensa y rígida, mejorando así la calidad de la música interpretada.

PILATES: En sus principios fue llamado Contrología por el propio Pilates, debido a que recalca el uso de la mente para controlar el cuerpo, pero buscando el equilibrio y la unidad entre ambos. El método se centra en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que es muy usado como terapia en rehabilitación y para, por ejemplo, prevenir y curar el dolor de espalda.

KINETIC CONTROL: Es un sistema eficiente de análisis y re-entrenamiento del movimiento (basado en evidencia científica) desarrollado para mejorar la eficacia del movimiento y garantizar mejor recuperación de: dolor, disfunción, limitaciones funcionales y cronicidad.
El paciente pasa a ser un elemento activo de su recuperación, le damos las herramientas para que mejore, controle su dolor y prevenga lesiones futuras.

Los fisioterapeutas expertos en KC examinan, diagnostican y clasifican la disfunción en el control motor utilizando un proceso de reprogramación neuromuscular a través de ejercicios de activación muscular específica para corregir y recuperar un patrón motor ideal.

Los músicos son los encargados y responsables de cuidar su instrumento, pero no solo el de música, sino el más importante, su cuerpo.

La prevención es la mejor herramienta.